Los celos, ¿Son buenos o malos?

Todxs en algún momento hemos sentido esa cosilla en el estómago que hemos denominado como celos. Un sentimiento que está muy presente en nuestra sociedad y del que se habla tanto para venderlos como signo de “amor verdadero”, como para advertir de lo destructivos que pueden llegar a ser.

Pero… ¿Qué son los celos?
Los celos no son una emoción concreta, si no un abanico de emociones que se disfrazan bajo ese concepto. Cómo explican muy bien las autoras de Ética Promiscua (lectura muy recomendada, por cierto), “los celos pueden ser una expresión de inseguridad, miedo al rechazo, miedo al abandono, sentir que nos dejan de lado, que no somos una persona lo suficientemente buena o que somos ineptos o nos sentimos fatal.”

Según estas autoras, los celos pueden basarse en la territoriedad (sentimiento de propiedad), en la competitividad o en cualquier otra emoción que necesita ser escuchada.

¿Son buenos o malos?
Pues… ¡depende! ¿de qué depende? (si te sale el ritmillo de la canción de Jarabe de Palo, es que tú eres de mi quinta…. Jajajaja) Depende de la gestión que hagamos de ellos. Los celos nos indican que algo pasa en nosotrxs,.

Como hemos comentado en el apartado anterior, los celos son la expresión de una emoción. En el ámbito emocional, no hay emociones buenas y malas, todas son importantes y válidas, tienen una función y nos dan información del entorno y sobre nosotrxs mismxs.

Por lo tanto, la clave para hacer una adecuada gestión de los celos, es pararnos a identificar que emoción reside debajo de ellos. Y una vez identificada, ocuparnos de ella.

Y por si se te había pasado por la cabeza intentar no sentirlos a toda costa, aquí tienes unas sabias palabras: “Es el momento en que nuestras emociones tienen más posibilidades de causarnos dolor; cuando crees que tienes que evitar sentirlas cueste lo que cueste.” (Ética Promiscua, pág 173)

Celos destructivos, cómo evitarlos:
Cuando intentamos no sentir celos o cuando permitimos que crezcan y los alimentamos, los celos pueden ser muy destructivos en una relación. No obstante, no siempre tienen que llegar a ese punto, hay grados y si nos damos la oportunidad de sentirlos, e identificar la emoción que está por debajo, difícilmente tienen por qué llegar a ser destructivos.

Los celos son en muchas ocasiones un disfraz de un conflicto más complicado que en ese momento tienes, que pide ser resuelto y que en ocasiones ni siquiera sabemos que está ahí.

Es por esto, que es importante conocer qué esconden los celos y compartirlo con la persona con la que nos sentimos celosxs. No con intención de echar en cara, ni controlar o cambiar la conducta; si vamos con esa meta ya vamos predispuestos a no resolver el conflicto tenemos. 

Mejor vayamos con la simple y llana intención de compartir y ser escuchadxs, seguro que si combinamos esa intención con la expresión de lo que nos produce ese estado de celos de forma asertiva, nos lleva a una mejor comprensión y empatía, que en el fondo es lo que todxs necesitamos ¿no? 😉

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